Respondemos a las voces de los pobres

Las conversaciones que hemos mantenido con 60.000 personas pobres en 60 países, así como nuestro trabajo diario, nos han enseñado que la pobreza significa mucho más que la falta de ingresos. La pobreza también tiene que ver con la falta de libertad fundamental para actuar, decidir y aprovechar las oportunidades. Tiene que ver con la vulnerabilidad ante el abuso y la corrupción. Creemos que las personas que viven en condiciones de pobreza no deben ser vistas como una carga, sino como recursos y aliados en la lucha contra la pobreza. Nuestro planteamiento frente a la reducción de la pobreza pone a las personas pobres en el centro del desarrollo y crea las condiciones adecuadas para que puedan tener un mayor control sobre su vida mediante un mejor acceso a la información y una mayor participación en la toma de decisiones. En la actualidad, respaldamos una variedad de proyectos de desarrollo impulsados por la comunidad cuyo financiamiento asciende a más de US$2.000 millones. Otras formas de apoyo a las personas de escasos recursos incluyen programas escolares administrados por la comunidad, reformas judiciales y acceso a programas de justicia, así como la posibilidad de que los ciudadanos evalúen los servicios básicos que reciben, como el acceso a servicios de abastecimiento de agua, educación y salud.